Estoy leyendo el libro de unos amigos,
les llamo amigos aunque ellos no me conocen, pero su libro abrió una ventana de
inspiración en mi vida; que aún no se cómo explicar; aún así haré mi mayor
esfuerzo por llevar a mis lectores la agradable experiencia que significo para
mi hacer un recorrido hacia el centro de mi ser, inspirada entre tantas cosas
en estos amigos. En algunas ocasiones les llame
“los locos esos”. Ellos podían asegurar que Dios les hablaba y les
inspiraba. Llegue a decir para mi misma “pensé que era la única loca del
planeta”, todos creemos que podemos hablar con Dios, o la divinidad, como sea
que ustedes amigos le llamen, pero esta gente tenían historias de
conversaciones con un “Dios”, que es
difícil creer.
Particularmente muchas veces
hable con Dios, y otras puedo jurar que me habló. Pero esta pareja que menciono, decían tener diálogos con el propio Dios.
“un privilegio”, como cualquier persona dudé de esto, hasta que me toco a mi
escribir mi libro.
Siempre quise escribir un libro, pero no
sabía sobre qué, cuando leí el libro de
estos amigos me inspire y quise comprobar por mi misma, que Dios podía guiarme
a escribir el mío. Si Dios ayudo a Esther y a su esposo, ¿porqué no podría
ayudarme a mi?, no había razón del porque no, sobre todo porque con ellos
aprendí a tener un concepto de Dios diferente, ya Dios para mi no era alguien
inmensamente distante, al que no tenía acceso, alguien muy ocupado que no me
oiría, ni vería, porque según yo “era un ser insignificante” “para que Dios iba
a tomarme en cuenta?” pensé muchas veces. Realmente era un auto concepto de mi
yo miserable, así me veía, así me sentía y así me comportaba en estos mundos de
Dios; como un ser inferior.
Doy fe que mis pensamientos basados en
mi autoconcepto fueron exitosos, los frutos de dolor, moco, sudor y lagrimas
que recogí a lo largo de mi vida eran constantes, por supuesto! era lo que
había sembrado, y ahora lo se. Así con ese código erróneo arraigado en lo más
profundo de mi sub consciente me fui arrastrando en la vida, me arrastre sin
saber que podía volar. Así arrastrándome elegí personas y atraje situaciones, seres que solo enfatizaban mis miedos e inseguridades, los
elegí y luego los llame “culpables” y a mi misma me llame “victima”, a la larga
ellos fueron las víctimas, solo estaban ayudándome a validar lo que “yo creía
que era”.
En fin; aprendí que Dios, la divinidad
está ahí cerca, presente, en mi respiración, en la naturaleza, en todo.
Entender eso, lleno mi corazón de un amor infinito, de unas ganas inmensas de
saber más de Dios, de leer más, de escribir
más, de dar más, seguir investigando y leyendo.
Mi momento había llegado, sabía a
ciencia cierta lo que quería, quería ir en busca de ese “DIOS” del que hablaban
mis amigos; tengo que aclarar que no solamente ellos me inspiraron, otros
personajes y maestros llegaron para mostrarme lo que siempre soñé, lo que siempre
anhelaba mi alma. “Saber más de Dios”. Lo que no sabía era que para encontrar a Dios tenía que “DESCUBRIRME”
a mi misma, hacer un recorrido interior hacia mi propio ser. Esto se estaba poniendo interesante. ¿No?
Recuerdo que una vez dije “ ¿cómo es eso de ir dentro de uno
mismo?, me sonó complicado, y hasta me desesperé, “pensé que era más fácil
acercarse a Dios de lo que imaginaba” dije.
Un día por casualidad escuche a un
maestro indú, o tibetano… no recuerdo… que decía que había que descargar todas
las “maletas” que llevábamos a cuesta, y explico una sencilla técnica que
consistía en tenderse en la cama o en el suelo, con los ojos cerrados, y las
manos a la altura del pecho, e imaginar muchas maletas, de todos los colores.
Una vez que ya estuviera rodeado de muchas maletas, imaginar que caminábamos
alrededor de las maletas, elegir una y abrirla.. (todo mentalmente), cuando la
abriera ver que había, aceptar y reconocer lo que había dentro y luego tirarla
por un especie de agujero negro.
Recuerdo que la primera vez que la hice,
me pareció divertido, y en esa primera vez imagine unas ochenta o cien maletas,
eran de todos los colores. Luego que hice esa especie de limpieza me sentí muy
bien.. “me gusto”. Pasó el tiempo y volví a hacerla, note de inmediato que
habían pocas maletas, y las cosas que habían en ella eran tan efímeras o
sencilla como “el deseo de comprar una cartera nueva”, habían insatisfacciones,
fotos viejas donde me veía desagradable, fotos borrosas, un sinfín de cosas.
Pude notar, que en una segunda vez
habían pocas maletas, y que lo que pesaba en mi mente eran cosas muy vanas o
“tontas” por decirlo de alguna manera; paso el tiempo y olvide la llamada “terapia de las maletas”
por un rato; y cierto día de lluvia y frío, recordé y volví por tercera a vez a mi terapia. Esa vez note que
habían poquísimas maletas dos o tres, y me sorprendí cuando al abrirlas habían
situaciones en mi que me causaban dolor y yo no era consciente de ellas.
Entendí entonces, que debía hacer mi
recorrido interior, “hacia dentro de mi misma” que debía juntar mis diez mil millones
de partes. Estaba rota, En que momento me fracture?, en que momento me rompí
cual espejo en tantas minúsculas partes? Tenía que descubrirlo; sobre todo
descubrir que la felicidad solo sería posible cuando lograra mirarme completa
en los rostros de mis otros pedazos, mis otros yo. Mis yo deambulando sin mi..
y yo con una disposición inquebrantable de salir a trabajar en mi, a buscarme, a
reunir mis pedazos y pegarlos de nuevo.
Tal fue mi osadía y determinación que
cuando la muerte vino a buscarme unas tres veces, le hice frente y use todas
las herramientas espirituales que
conocía para hacerla retroceder.
Por supuesto que es mi ego quien habla
en estos momentos, pude entender más tarde que Dios tenía un propósito conmigo,
el gran Dios, había visto mi deseo de buscarle, verle, y oírle, y dejo que la
muerte pasara sin que me tocara. Pues teníamos que escribir un libro.
Es para mi un honor poder escribir la historia de una mujer que escribe en un
diario lo que ella llama sus fantasías,
o locuras pero, que van a servir de inspiración para aquellas personas que al
igual que yo DESEAN juntar sus diez millones de partes. Esa loca allá fuera,
esas personas allá que me miran, con amor, o con rabia, soy yo misma.
El diario de Génesis, la loca está
inspirado en la búsqueda incesante de respuestas, el lector podrá ver luces en
medio de la locura. De eso se trata, poder distinguir entre los distintos
planos físicos, mentales y espirituales, a través de sus ojos, y a través de lo
que escribe en su diario; ...
Muchas veces para encontrarse hay que
perderse, muchas veces no nos encontramos porque no sabemos buscar, muchas
veces solo hemos estado dando vueltas, en el mismo lugar, hurgando en la
basura, desnudos y sin saber qué es lo qué estamos buscando o haciendo.
"DESCUBRE EL PARA QUÉ DE TU EXISTENCIA Y LÁNZATE A LOS BRAZOS DE LA VIDA CON UNA GRAN SONRISA, Y QUE EL AMOR SEA LA NORMA Y TU GUIA"
ARE G.
La vida nos irá llevando a encontrarnos con esas personas, amigos, situaciones que servirán de maestros para nuestro propio DESPERTAR; ... seamos amables con cada uno de ellos, en la medida que podamos recordar que son esas personas con las que hemos acordado crecer juntos para luego tomados de las manos volver a donde somos, seremos más felices y la carga será más ligera. Gracias Amor!! por estar siempre allí...
CAPITULO I
(EN LA PRÓXIMA ENTREGA)